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Boom de contenidos, boomer de contenidos

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Hace unos días publiqué un tweet que me convirtió automáticamente en boomer.

Izuzquiza, estás fuera de onda. Tanto podcast y tanto hablar sobre el futuro, y ya te has quedado fuera del presente. Hay un chico de Murcia batiendo el récord de audiencia de Twitch, con más de dos millones de espectadores en uno de sus directos. No tienes iPhone y todavía no has probado ClubHouse, al que te han invitado ya dos veces y que es la última moda en audio. ¿Qué será lo próximo, Izuzquiza? ¿Qué tren vas a perder? ¿Vas a seguir escribiendo en un blog? ¿En 2021?

Permitidme que os cuente algo sobre mí: No sigo a youtubers, me gusta más Twitter que Instagram, apenas toco Netflix y sólo me he hecho Disney Plus para ver la película Soul, y estoy contento con mi PS4 y no voy a formar parte de ninguna lista de espera para comprar la 5. Y, sin embargo, me gusta Internet, paso mucho tiempo por aquí y procuro estar pendiente de las novedades y tendencias del sector de la comunicación.

Pendiente, que no dentro.

Una de las respuestas a mi tweet boomer me llegó a través de Álex Fidalgo, y la conversación se trasladó a Whatsapp. No a Telegram, ni a Signal, ni a estas cosas que parecen obligatorias ahora que Whatsapp ha anunciado una política de tratamiento de datos que todos conocíamos ya. Daría para podcast.

Y como veis, pronuncié una palabra mágica que nadie quiere escuchar: «Burbuja».

Hace tiempo que en mi sector, el del audio, flota sobre nuestras cabezas la pregunta de si estamos inmersos en una burbuja del podcasting. El podcast se ha puesto de moda, según dicen; es la última tendencia en marketing, según dicen; y puedes conseguir tu podcast de éxito gratis y en pocos pasos para no quedarte fuera de juego. Según dicen.

Lo queremos todo rápido, fácil y con éxito. Así es este siglo XXI. Si nuestros abuelos nos vieran pensar así, nos darían con la mano abierta para que despertemos. Un tortazo analógico, de los de toda la vida.

Cambia la palabra «podcast» por «Zoom», «Discord», «Twitch», «Clubhouse», o la red social o plataforma de comunicación de moda de cada momento. Momentos que, por cierto, cada vez son más cortos, porque el titular de marketing que llamaba la atención hace 2 meses ya se ha quedado antiguo. TikTok es demasiado 2020. Traedme algo nuevo, necesito seguir vendiendo.

Me decía Álex en esta conversación que se siente abrumado. Él tiene un podcast que funciona bien, Lo Que Tú Digas, y cada semana hace una nueva entrevista que tiene una buena audiencia. Tiene éxito con su proyecto. Yo presento otro podcast con una buena audiencia, La Escóbula de la Brújula, y comparto esa sensación. Si atendemos a las modas, a las últimas tendencias, y a todo lo que es in en cada momento, estamos fuera. Estamos anticuados. ¿Podcasts? ¿En serio? ¿A estas alturas de la vida? Hazte Youtube. Ya no, ahora hazte Twitch. Nos lo piden. Nos resistimos. Queremos hacer lo que nos gusta hacer.

Hace unos meses, con el inicio de la pandemia y el confinamiento en nuestras casas, escribí que había que pensar bien en la estrategia que íbamos a seguir de cara a futuro a la hora de producir nuestros contenidos. Que seguramente esta etapa iba a servir de germen de nuevas ideas de cara al futuro que veríamos florecer en unos meses. Y están apareciendo. Muchas de esas iniciativas empiezan a tener cara y ojos ahora que han tenido tiempo para ser trabajadas. Tengo la sensación de que nos han metido a todos en una coctelera gigante y nos han agitado durante todo este tiempo. Ahora estamos unos arriba y otros boca abajo, un poco desorientados y todo se ha acelerado con cada agitación.

Leo a Elena Neira contar que Netflix se enfrenta a un problema de exceso de contenido, de tener demasiada oferta, lo que está provocando que los usuarios no sepan qué elegir entre todo ello y acaben abandonando la plataforma por opciones de consumo más sencillas. Suena paradójico, ¿verdad? Los usuarios de Netflix empiezan a estar abrumados. Como Álex. Como yo.

Abrumado, sí. Así me siento. Llamadme boomer. Me lo he ganado.

Y este boomer tiene una corazonada que también salió en esa conversación de Whatsapp.

Esta conversación podría haber tenido lugar en un podcast, en un webinar, en Discord, en Twitch, en ClubHouse, en mil lugares con público. Y creo que habría despertado cierta atención, conversación y debate.

Ocurrió en Whatsapp.

Y, en realidad, debería haberse charlado en un bar, tomando algo. Como toda la vida. Y con los móviles desconectados.

OK Izuzquiza. OK Boomer.

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