Blog

Cuidado al registrar una marca…

factura world organization for trademarks

Hace unos meses decidí dejar mi puesto de trabajo para poner en marcha mi propio proyecto. Uno de los pasos necesarios para recorrer este camino era el de dar nombre a la criatura. Es decir: Registrar una marca comercial bajo la que operar en un determinado momento. Y lo de «dar nombre a la criatura» no es una expresión casual. Ha sido tan complicado como decidir el nombre de un bebé.

El proceso en sí es bastante sencillo. Se puede realizar el trámite a través de la web de la Oficina Española de Patentes y Marcas sin mucha complicación (salvo en mi caso una imagen que no quería subirse correctamente). Eliges el nombre de tu marca, le añades logotipo si corresponde, especificas en qué clases quieres registrarlo (a qué te vas a dedicar) y pasas por caja. Una vez realizado todo esto, entras en un periodo de alegaciones en el que otras personas pueden protestar si consideran que tu marca entra en conflicto con la suya (supongo que no deberías montar una tienda de teléfonos y llamarla «Telefónica»).

En ese momento, dado que los datos del registro son públicos, puedes empezar a recibir cartas de empresas relacionadas con el registro de marcas. Por ejemplo, despachos de abogados que prestan servicios de representación. Hasta ahí todo normal. La sorpresa me ha llegado en forma de carta recibida desde Budapest. Este es el papel (he omitido los datos personales):

factura world organization for trademarks

Si no prestas atención, te la cuelan totalmente. Una carta con forma de factura de una tal World Organization for Trademarks (Organización Mundial de Marcas Comerciales) reclamando 896 euros por… ¿Por qué? El susto es tremendo.

Todo se desmorona en cuanto prestas algo de atención al documento pero me imagino que más de uno habrá picado al recibir esto. En el momento en el que lees la letra pequeña de la parte inferior de la hoja, escrita en un castellano bastante pobre, comprendes que se trata de una oferta para registrar tu marca en una base de datos internacional. Bastante cara, por cierto. Que el propio hecho del pago conlleva la aceptación del contrato, válido durante un año. Y ya está, no hay mucho más que eso.

Y entonces vuelves a revisar el documento entero y te das cuenta de «detalles» como que ésta es la única factura que tiene un IVA del 0%. Todo muy legal.

Quizá lo peor de todo es que acabo de comprobar que ellos publican todas las marcas de las que tienen conocimiento en su página web, conformando una verdadera base de datos no consentida por los que forman parte de ella. Si algún pardillo entra en la página web para comprobar si la gente realmente paga esto, se encontrará con muchísimos casos de marcas que supuestamente lo han hecho. Entre todas esas marcas está la mía. Así que ahora me tocará pelearme para que la borren sin saber muy bien a qué legislación remitirme: si la española, si la húngara o si existe algo a nivel europeo que regule todo esto.

El mio no es, por supuesto, el primer ni el único caso de este estilo. En este post de la web Patentes y Marcas tenéis una larga lista de organizaciones que se dedican a jugar en la delgada línea que separa la oferta comercial del puro y duro timo.

Si esto sirve de ayuda a alguien en el momento de recibir una de estas cartas, el post habrá merecido la pena. Suerte con vuestros proyectos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *