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La voz de la radio.

juan antonio cebrián juan osborne

(Vaya por delante que el mosaico que encabeza este post evidentemente no lo he hecho yo, es un pedazo de trabajo de Juan Osborne).

Parece mentira, pero han pasado ya más de ocho años. Ocho años sin sus Pasajes de la Historia, sin sus Psicokillers, sin sus Tertulias Zona Cero y, sobre todo, sin la magia de una voz que hizo mucho más que contar historias desde el otro lado del micrófono. Una voz, un locutor y una persona que sirvió de chispa y muelle a muchos que hoy nos dedicamos a esto de la radio. En gran parte, gracias a él.

Juan Antonio Cebrián tenía la increíble capacidad de convertir la noche en un rincón lleno de magia. Te regalaba relatos increíbles, te descubría lugares fascinantes y te rodeaba de las mentes más preparadas para enseñarte lo que nunca habías imaginado. Gracias a él temblé escuchando psicofonías en un especial grabado en el cassette de mi habitación. Con Cebrián viajabas a los lugares mágicos, a los malditos, conocías a los grandes héroes y a los más temibles asesinos… Todo ello sin perder la sonrisa.

Recuerdo las mil formas en las que “mató” a Fernando Rueda al terminar su sección sobre espionaje. A mis actuales compañeros y amigos de La Escóbula de la Brújula formando parte de las Tertulias de las cuatro o cinco “C”, según el día. A mi queridísimo y admirado Pepín Tre contando anécdotas sobre personajes históricos, con mayor o menor respeto a la verdad. Y, entre todos los recuerdos, jamás olvidaré la habilidad de Cebrián para contarte, como si nada, terribles casos como el del caníbal Alexander Pearce:

Han pasado ya ocho años. Los chicos que hoy sueñan con ser locutores probablemente ya no hayan oído, quizá ni siquiera hablar de él, a Juan Antonio Cebrián. Eran apenas unos niños cuando nos dejó. Y sin embargo escucharle y aprender de él debería ser asignatura obligatoria en cualquier asignatura de radio que se precie.

Este mundillo no volverá a ser lo mismo sin él. Y estoy convencido, por lo que cuentan de Cebrián, que este mundo tampoco volverá a ser lo mismo sin él. Siempre nos quedará su recuerdo, su ejemplo, sus programas y su voz. La voz de la radio. La voz de mi radio favorita.

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