Blog

Técnicos de sonido (o el que manda realmente en el estudio).

técnico de sonido radio4g alberto espinosa

Me decía mi compañero Alberto Espinosa – el jefe de los técnicos en Radio4G – que he escrito poco sobre los técnicos. Les mencioné en mi post sobre las cinco normas básicas en un estudio de radio, pero opina que eso no es suficiente. Porque, según me dice…

Los locutores estáis en nuestras manos.

Y qué narices… Tiene toda la razón del mundo.

Recuerdo que otro compañero – técnico también – me dijo hace tiempo que «los locutores no podéis hacer sonar la radio sin nosotros, pero nosotros sí podemos sin vosotros».  Eso me trae a la mente a algunos locutores, venidos arriba en forma de estrellas, que piensan que el técnico de sonido es un miembro de segunda en sus equipos. Y no pueden estar más equivocados.

Aunque es cierto que en muchas emisoras el técnico de sonido de tu programa viene «impuesto» por la propia empresa según los turnos de trabajo, eso no quiere decir que sea menos importante en el desarrollo del programa que los demás. Para empezar, en muchas ocasiones el técnico de sonido tiene una responsabilidad bastante desagradecida: en el mejor de los casos su trabajo pasa desapercibido porque todo suena correcto – lo que se da por supuesto – pero si comete un error todas las miradas caen sobre él. Difícil papeleta.

La clave es considerar que un técnico de sonido hace mucho más que apretar botones y subir y bajar regletas. Y algunos todavía no tienen eso claro.

Para empezar, hay que tener siempre en mente que el técnico es el primer oyente de tu programa. Se lo tiene que escuchar entero, de principio a fin, por obligación. Y ahí tienes el primer indicador de si tu formato o tus contenidos funcionan o no. Si ves que coge el móvil, que pierde la atención o que parece más pendiente de cualquier otra cosa que de lo que ocurre en el locutorio, mala señal. Siempre hay excepciones – y por supuesto hay malos técnicos que están a por uvas – pero más te vale fijarte en este detalle si quieres que tu programa vaya bien.

Además, también son los primeros críticos, generalmente constructivos. Muchas veces el «ego del plumilla» impide que los locutores valoremos justamente la opinión que nos ofrecen los técnicos, especialmente si no son positivas. Pero hay que saber con quién hablamos: alguien que, en igualdad de edad y experiencia en radio, probablemente lleve muchas más horas de vuelo que nosotros y que ha visto pasar frente a sus ojos y orejas a todo tipo de presentadores, programas y contenidos. Que ya conoce cómo se hacen bien las cosas y cómo se hacen mal. Y, además, que tiene una perspectiva algo más externa respecto a los que estamos metidos todo el día en la generación de contenidos.

Después hay que considerar que su trabajo no es sencillo en absoluto. Tienen que estar pendientes de lo que se dice en el estudio, las órdenes internas, los cortes y músicas que debe tener preparados para que suenen en antena sin descuidar cualquier otro sonido que pueda ser necesario, lo que le pueda estar diciendo el productor de turno, llamadas de teléfono en el control y toda esa gente que decide que la pecera es un buen lugar para mantener una conversación, a ser posible por encima del volumen de los altavoces. ¿Suena fácil, verdad?

Tienen fama de tener mal humor en su trabajo. Pero es cierto que muchas veces les complicamos la vida.

Un técnico de sonido tiene que ser lo suficientemente versátil como para entenderse con locutores que hablan idiomas radiofónicos completamente diferentes entre sí. Lo suficientemente paciente como para aguantar horas de radio sobre temas que se la traen completamente al fresco. Y lo suficiente rápidos como para saber en todo momento qué es lo que hay  que hacer, incluyendo imprevistos o fallos de vete tú a saber quién.

Si un técnico de sonido está motivado e integrado en un programa, la radio se enriquece muchísimo. Se nota en el sonido, por supuesto, pero se siente también en el ambiente, en los contenidos, y todo lo que aporta se convierte por sí mismo en un personaje sin voz que es percibido por los oyentes como uno más del equipo. Su aportación transmite mucho. Y en muchas ocasiones supone la diferencia entre un programa correcto, o bueno, y uno que realmente merece la pena y hace disfrutar.

Y al final, el técnico de sonido es el que manda realmente en el estudio. El peor error que puedes cometer es el de llevarte mal con ellos. Olvídate de sus opiniones, de sus aportaciones, de que te presten más atención de la realmente imprescindible y de que te haga ese favor cuando se te ha olvidado preparar un sonido o crees que vendría bien recuperar algo según lo que se habla en antena. Y cuidado… Que en sus manos está el cerrarte el micrófono para siempre.

Por algo será que las estrellas de la radio acaban queriendo que sea su técnico el que siempre esté al otro lado del cristal.


PD: Ahora espero que algún técnico de sonido se lance a escribir sobre nosotros, los locutores. Dejo el guante echado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *